Encender un kamado es más fácil que encender una barbacoa normal. No necesitas líquidos, ni soplar, ni periódicos. Con buen carbón, un par de pastillas de encendido y los tiros bien abiertos, en unos 15 minutos tienes brasa lista para cocinar.
Lo que necesitas
- Carbón vegetal en trozos, mejor de madera dura: arde limpio, dura más y deja poca ceniza. Por ejemplo, el carbón de madera dura Texas Club de 10 kg.
- Pastillas de encendido naturales, como los encendedores de lana de leña Texas Club. Nada de líquidos inflamables.
- Unos guantes resistentes al calor, como los guantes de cuero, para mover parrillas y deflectores.
- Un mechero largo o un soplete de cocina.
Importante: no uses nunca gasolina, alcohol ni líquido de encendido en un kamado. La cerámica es porosa, absorbe el olor y el sabor pasa a la comida. Además es peligroso.
Paso 1: abre los tiros y limpia la ceniza
Abre la tapa y el tiro inferior del todo. Si quedan cenizas de la última vez, retíralas por la compuerta inferior: la ceniza acumulada tapa los agujeros de la rejilla del carbón y el fuego no recibe aire.

Paso 2: llena el carbón
Echa el carbón en la caja de fuego. Pon los trozos grandes abajo y los pequeños arriba, para que el aire circule. Para una cocción corta (unas hamburguesas, unas verduras) basta con cubrir bien el fondo. Para una cocción larga o a baja temperatura, llénalo más: el kamado gasta muy poco y lo que sobra se aprovecha la próxima vez.
Paso 3: enciende y deja la tapa abierta
Coloca una o dos pastillas de encendido entre el carbón, cerca del centro, y enciéndelas. Deja la tapa abierta unos 10 minutos, hasta que se apaguen las llamas de las pastillas y veas varios trozos de carbón con brasa roja.
Paso 4: cierra y regula la temperatura
Coloca el deflector o la parrilla según lo que vayas a cocinar y cierra la tapa. A partir de aquí la temperatura se controla con los tiros: más abiertos = más aire = más calor.

- Baja temperatura, unos 110–130 °C (ahumados, costillas, pulled pork): tiros casi cerrados, apenas una rendija.
- Temperatura media, unos 160–200 °C (pollo, asados, pescado): tiros abiertos a medias.
- Alta temperatura, 250 °C o más (pizza, sellar carne): tiros bastante abiertos.
Son orientaciones: cada kamado, cada carbón y cada día de viento cambian un poco. Ajusta poco a poco y espera unos minutos entre cambio y cambio.
Trucos que te ahorran disgustos
- Acércate a la temperatura desde abajo. La cerámica guarda mucho el calor: subir es fácil, bajar cuesta. Si quieres 120 °C, cierra los tiros cuando llegues a unos 100 °C y deja que suba solo.
- Abre la tapa con cuidado a alta temperatura. Ábrela primero un par de dedos durante unos segundos y luego del todo. Así entra el aire poco a poco y evitas una llamarada.
- Usa un termómetro para la comida. El termómetro de la tapa mide el aire del kamado, no el interior de la carne. Uno de lectura rápida como el Inkbird IHT-1K te dice cuándo está hecha.
- Para apagar, cierra los dos tiros. Sin aire, el carbón se apaga solo y el que queda sirve para la próxima vez.
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